El cielo puede esperar

22/01/2008

Mis 5 mejores ridículos

Filed under: Ida de olla — Javier @ 21:33

Sí, esta lista es fácil, tengo más de 20 y así como los más felices son complicados de recordar, los más ridículos si te vienen a la mente como la espada al toro…. punzantes, directos, dolorosos.

Pero para tener un buen sentido del humor, lo primero que hay que hacer es saber reírse de uno mismo… lo demás viene solo

Antes de empezar, quiero que sepáis que esto lo hago por que me apetece y porque que alguien se ría de ti o contigo y te lo tomas a bien, significa que o eres rematádamente estúpido o tienes la conciencia muy tranquila.

Empezemos, ríanse a gusto:

1- Pis en clase de judo: Si, a los 11 añitos me apunté, en plena fiebre karateca, a Judo, cerca de mi casa y con mi monito blanco y mi cinturón blanco también. El profesor (un tal Joaquín) un tío con bigote y con un carácter más negro que su cinturón y con una mala ostia de 6º Dan. Después de varias semanas de volteretas, saludos, golpecitos al aire y ningún ladrillo para romper o katana para manejar, llegué a clase tarde y cambiándome lo más rápido posible entré al “tatami” atándome el cinturón (aún blanco). A la cuarta voltereta noto como mi entrepierna comienza a pedirme permiso para hablar. No me caracterizo por aguantar mucho mis ganas de miccionar, así que cuando ví que aquello no daba tregua y que cada “Güachiminau” el tsunami se acercaba, no tuve más remedio que pedirle a “Joaquín-San” que me dejara ir al baño. A lo que este en su infinita sabiduría Zen me respondió un NO tan rotundo como sus golpes. Cuando después de dos minutos interminables de esfuerzo pélvico por mi parte se lo pedí otra vez con la misma enérgica respuesta negativa por su parte. A la cuarta patada voladora, no pude más y el chorrito comenzó a resbalar por mis piernas hacia el azul tatami. Cuando a mi alrededor aparte del charco, había toda una clase de Judo a mi alrededor, el tal Joaquín, me dijo con todo su cuajo judoka “Coño tenias que haberme dicho que era tan urgente, hombre”. Mi carrera de judoka acabó ese mismo día.

2- Bajada de “todo” en la fila del recreo: 6º de EGB y toda una fila de unos 30 chavales de 12 años. En un colegio público como el mio, el ir de chandal a clase era más que una opción un deber, puestos a gastar ropa, mejor el chandal de “Carrefour” que los vaqueros “Mayoral”. A mis 12 añetes mi constitución se podía calificar como de “bola graciosilla” con lo cual los cordeles de los chándales o estaban quitados o no estaban atados. Hasta mis 17 años no sufrí un espabilamiento tanto físico como mental, así que a esa tierna edad yo no mataba ni gusanos en los recreos. Al contrario que yo, un tal Iván si que los mataba y poco más y se los comía (cosa que sí hacía con los mocos) y ese tal Iván hizo que mi afición al nudismo se me adelantara unos cuantos años, delante de todos y (para mi desgracia) todas me bajó los pantalones hasta los tobillos y más allá, pero no solo los pantalones de mi chandal, nooo, tuvo la buena suerte de encontrarse también con mis calzoncillos (impólutos, eso sí) y que estos llegaran también hasta allí abajo. No sé que visión marcó más a mis compañeros de clase, si mi colita al aire a los espectadores delanteros, o mi culo en pompa al intentar subirme lo que fuera a los espectadores de la retaguardia, desde ese día y hasta que descubrí que desnudo se hacen cosas más interesantes, una de dos: o no llevaba chandal o si lo llevaba me lo apretaba hasta cortarme la circulación de cintura para abajo.

3- Caída en el Grupo tropezando con la linea del medio del campo: Sí, y esto lo ha visto gente que lee este blog. Último cuarto de un partido difícil y todos intentando remontar un marcador adverso, nos acercamos poco a poco y en uno de los ataque voy y me casco un triple desde el frontal para acercarnos más aún. Sí entra, entra y vuelvo a defender como me enseñaron: marcha atrás para ver a mis rivales, pero con la salvedad de volver con los brazos arriba, cual campeón, intentando elevar la moral de mis compañeros, debido a esa hemorragia de felicidad, justo en el medio del campo, en la linea divisoria de los dos campos, tropiezo (aún me pregunto contra qué) y caigo hacia atrás, con los brazos en alto y en una “slow motion” que ni una película de John Woo. Algunos dicen que fue la celebración de la cucaracha, otros que la linea del medio del campo estaba muy pintada y algo elevada… yo creo que fue una zancadilla de Dios que siempre fue grupista.

4- Pedo levantando a María: No, no os empecéis a reír aún. En plena efervescencia “novial” y al acabar la jornada un día en la antigua librería, no se me ocurre otra cosa que celebrarlo levantando a María en brazos. No recuerdo si había comido fabada, garbanzos o legumbres varias, pero debido al esfuerzo, un sonoro “Pppprrrrrffff” ….. Mi cara roja como un tomate me delata, entre otras cosas porque solo estábamos ella y yo en toda la librería. Y para el “dandy” de mi… la única escapatoria fue decir: “Pero Maríííaaaa!!!” con la consiguiente respuesta: “¿Yooooo?”. No voy a decir que esa fue la última ventosidad que me he tirado delante de ella… puesto que ahora es mi esposita y ya sabéis lo que se dice no? “… En lo bueno y en lo malo…”

5- Salto con la toalla en la piscina del grupo: Parece que en el Grupo tengo cierta predilección para dejarme en ridículo a mi mismo. Cursillo de natación y al contrario que en el Judo, ahí si que si no fuera por mi sinusitis, ahora quizás tendría alguna que otra medalla (bueno quizás me he pasado), pero si que prometía. La cuestión es que después de los duros entrenamientos, los monitores nos dejaban hacer el “pollino” tirándonos al agua. Después de unos cuantos chapuzones, me dispongo a recoger mi toalla e irme al vestuario para ducharme y cambiarme. pero un coleguita me llama desde el agua y me dice que a ver si le salto por encima; a lo que yo respondo tomando carrera y preparando las piernas para un salto que ni Carl Lewis. Y lo consigo, salto por encima de el y caigo al agua con una sonrisa en mi boca… pero algo falla, algo me pesa debajo del brazo… Sí, es la toalla. Salgo por las escaleras metálicas y la peso, chorreando (yo y la susodicha) nos retiramos abatidos con las risas de los nadadores de fondo. Creo que me sequé con la de un compañero que me presto la suya… Nunca más me tire a una piscina… con la toalla debajo del brazo.

Espero que os hayáis reído a gusto… a mi se me a escapado alguna sonrisilla.

Paz.

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3 comentarios »

  1. Qué grande… maldito parqué del Grupo… la próxima vez exijo que lo acuchillen antes de jugar allí!!Es que me estoy acordando y no paro de reirme, lo siento Javi tio… Para tranquilizarte te dejo un video para que veas que eso les pasa a los mejores:http://es.youtube.com/watch?v=quhdrSxGg5U

    Comentario por Yugos — 24/01/2008 @ 09:23 | Responder

  2. una historia más, tu aficción a supermán en la niñez mas tierna, aali se fraguo un amor a las capas por tu parte que duró años, las llegaste a tener de todos colores y usos, de zorro, supermal, spiderman, incluso improvisadas sabanas o toallas y especialmente aquellas telas que le robabas a mama de la maquina de coser que tenian una volatilidad idonea para ti…. pues bien, no contento con correr y sentir que volabas cu ellas atadas al cuello, necetitabas verlas ondear al viento, de ahi que lo normal es que anduvieras corriendo como un loco pero….. mirando para atras para ver la dichosa capa ondear…. mmmm!!! que sensación, la velocidad, el viento en la nuca, la capa ondeando los fiuuu!! fiuuu!! de las valas enemigas silvando muy cerca…. y de repente la cruda realidad, la columna de un edicicio de 8 pisos se interpone en tu camino, una voz amiga trata de avisarte, pero la velocidad es de vertigo, cuando miras para adelante solo ves la columna una fraccion de segundo a unos milimetros de tus ojos y boooommm!!! conmocion cerebral, hospita, chinchon descomunal con hematoma, cara de tonto entre lagrimas, y hoy 2o años despues mas o menos un bulto en tu frente recuerda la ultima aventura de superjaviman y sus capas.

    Comentario por el sufrido progenitor — 25/01/2008 @ 18:19 | Responder

  3. una historia más, tu aficción a supermán en la niñez mas tierna, alli se fraguo un amor a las capas por tu parte que duró años, las llegaste a tener de todos colores y usos, de zorro, superman, spiderman, incluso improvisadas sabanas o toallas y especialmente aquellas telas que le robabas a mama de la maquina de coser que tenian una volatilidad idonea para ti…. pues bien, no contento con correr y sentir que volabas con ellas atadas al cuello, necetitabas verlas ondear al viento, de ahi que lo normal es que anduvieras corriendo como un loco pero….. mirando para atras para ver la dichosa capa ondear…. mmmm!!! que sensación, la velocidad, el viento en la nuca, la capa ondeando los fiuuu!! fiuuu!! de las valas enemigas silvando muy cerca…. y de repente la cruda realidad, la columna de un edicicio de 8 pisos se interpone en tu camino, una voz amiga trata de avisarte, pero la velocidad es de vertigo, cuando miras para adelante solo ves la columna una fraccion de segundo a unos milimetros de tus ojos y boooommm!!! conmocion cerebral, hospital, chinchon descomunal con hematoma, cara de tonto entre lagrimas, y hoy 20 años despues mas o menos, un bulto en tu frente recuerda la ultima aventura de superjaviman y sus capas.

    Comentario por proge (corregido) — 25/01/2008 @ 18:23 | Responder


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