El cielo puede esperar

24/02/2010

Imaginaciones

Filed under: Religión — Javier @ 21:51

Seamos…. no, perdón.

Hola! Vamos a imaginar.
Imaginad que soy un alto ejecutivo de una gran marca de pepinillos, que mis pepinillos se venden en todos los supermercados y grandes superficies del mundo. “Hay otros pepinillos, pero no son los míos”.
Llego a tal punto de credulidad y de ventas, que incluso los otros pepinillos se enfadan un poco ya que las estanterías de los supermercados están a rebosar de MIS pepinillos.
Hasta aquí todo normal: buena campaña de marketing, buena posición, ventas masivas, credulidad, etc, etc.
Pero un día me entero de que hay personas a las que no les gustan los pepinillos, ni los míos ni los de otras marcas. Me lo dice mi comercial de ventas.

Y no

“Aquí va a comer pepinillos todo el mundo” grito enfadado.

Mis comerciales encargan a unos pequeños vendedores que se pongan al lado de los pepinillos ofreciéndolos a la gente que pasa por el pasillo de encurtidos. Pero sigue habiendo gente a la que no le gustan los pepinillos. Yo me enfado aún más, mucho más y les digo a los vendedores que sean más agresivos. Ellos comienzan a decir a la gente que si no toman sus pepinillos no estarán completos, que no serán felices, que sus comidas no estarán tan sabrosas.
Es más, comienzan a llamar la atención a los que compran otros alimentos (aceitunas, patatas, etc) y llegan a decirles que su vida está vacía sin pepinillos, que hasta se pueden morir si no los comen.

Y no solo eso, cuando el supermercado decide poner una sección de acelgas en el pasillo contiguo, se enfada, habla con el encargado y patalea, lucha con todas sus fuerzas para que no haya nada que le haga competencia.

Algunas personas que pasan por el stand, les recomiendan que les den un sabor más dulce, agrio, que les quiten el rabito para comerlo más fácilmente. Pero no, los pepinillos llevan así años y no se tocan, así se quedarán para siempre.

Los comerciales me indican que las ventas descienden, que la gente se ha cansado de mis viejos y aburridos pepinillos.
No sé que más hacer… pero cambiar la forma, sabor o color de mis pepinillos no, eso no se toca.

Ahora llamad al pepinillo religión.

La diferencia más palpable es que el pepinillo sí existe, lo ves, lo comes, lo hueles… y ninguna marca de este fabuloso encurtido nos condena al infierno por hacer cosas que no le gustan o no le dan “beneficios”.

Por suerte en este país que vivimos ni es obligatorio comer pepinillos, ni creer en ningún Dios.

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2 comentarios »

  1. No sabes lo que me he reído leyendo esta entrada.Soy Ateo, Gracias a Dios, y ese concepto se puede expresar de muchas formas… Al menos, tú, has expresado tu repulsa hacia esa Dictadura Ideológico-Moral de una forma agradable y muy gráfica.Le debo una visita a Asturias… Cuando vaya, me gustaría tomar contigo unas sidras, un Cabrales, unos Chipirones en su tinta, un Pote, una Fabada… y unos pepinillos.Un Abrazo, Javier.

    Comentario por J.Lorente — 25/02/2010 @ 01:20 | Responder

  2. Sólo un apunte más.¿Cúanta gente ha muerto ya en nombre de Dios, Alá, Yavé, Jehová, Brahmā, Ghede,….? y los que desgraciadamente quedan por morir. Pero eso sí, siempre dando gracias a Dios.Un beso para el rubio de ojos grises más guapo de Asturias.

    Comentario por Mamita — 25/02/2010 @ 08:39 | Responder


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