El cielo puede esperar

27/01/2010

Reflexión

Filed under: Frases,Historia — Javier @ 19:56

“Siempre han cocinado las mueres y los más famosos son los cocineros, siempre han cosido las mujeres y los mas famosos son los hombres, siempre han peinado las mujeres y los peluqueros más famosos son hombres…” – Mi madre

¿Algo va mal?

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24/06/2009

Piloto automático

Filed under: Gastronomia melonera,Historia,Ida de olla — Javier @ 10:29

El Ketchup aunque os parezca mentira no es un invento norteamericano y no es en absoluto reciente. Los romanos preparaban el en S IV a. C. una salsa con vinagre, aceite y pimienta, más alguna pasta de anchoas secas a la que llamaban “liquamen” y que su sabor era ya fuerte. Los chinos en 1690 habían creado también una salsa picante para acompañar carnes a la que llamaron “ketsiap”, que hacia el 1748 dio lugar al ketchup original. Los marineros ingleses lo conocieron en sus viajes por el archipiélago malayo y lo exportaron a tierras europeas a principios del S. XVIII. Curiosamente esta salsa aún no tenía el ingrediente más famoso y característico, el tomate. Este no fue incorporado hasta 1792 y la salsa pasó a denominarse catsup. Por supuesto Henry Heinz lo patentó allá por 1876… y hasta hoy.

22/06/2009

Piloto automático

Filed under: Historia — Javier @ 10:10

Sabíais que las palomitas de maíz en su principio eran collares que llevaban los antiguos indios norteamericanos. Estos ofrecían a los antiguos descubridores (y destructores) españoles estas obsequios en forma de regalo. Los indios sabían que el maíz solo se expandía bajo los efectos del calor cuando el grano contenía como mínimo un 14% de agua. Los granos que no explotaban estos indios los usaban como moneda.

28/12/2008

Feliz navidad

Filed under: Actualidad,Fotografía,Historia,Periodismo,Politica — Javier @ 11:07

Más felicidad aquí

Y como me digan que los 270 palestinos muertos eran TODOS terroristas, comenzaré a pensar que el nazismo ha vuelto.

Ale, paz en la tierra

27/06/2008

¡¡¡Viva la fiesta!!!

Filed under: Historia,Ida de olla — Javier @ 16:01

Leido en Peluche (Aleja jacta est)

Desde su primer día en Roma, ciudad a la que ya entró subido en un lujoso carro tirado por docenas de mujeres desnudas, Vario Avito Basiano (205-222), coronado a los 14 años emperador romano con el nombre de Marco Aurelio Antonino (aunque más conocido con el sobrenombre de Heliogábalo) se dio cuenta que gobernar un imperio no tenia porqué ser aburrido.

Aparte de darse esos pequeños caprichos que todos tenemos -y que tanto ayudan a sobrellevar el día a día-, como su costumbre por no beber nunca dos veces de un mismo vaso (que tenía que ser siempre de oro macizo), vestirse con ropas femeninas en las noches de luna llena o casarse con varios gladiadores en una misma ceremonia, Heliogábalo se hizo famoso por los banquetes que ofrecía a sus invitados, unos banquetes a los que asistía el todo Roma y que, como buen anfitrión que era, cuidaba en sus más mínimos detalles como bien reflejan los relatos de los innumerables cronistas de la época que el mismo emperador dispuso para que sus hazañas pasaran debidamente a la posteridad.

En uno de ellos, y por aquello de celebrar que empezó a gobernar un año acabado en ese número, organizó la fiesta temática del ocho invitando para la ocasión a ocho jorobados, ocho cojos, ocho gordos, ocho esqueléticos, ocho enfermos de gota, ocho sordos, ocho negros y ocho albinos. Llegados los postres cada uno de ellos recibió ocho puñaladas en medio del alborozo general del resto de los invitados que podían participar libremente de espectáculo, y no sólo como simples espectadores sino también, si lo deseaban, como verdaderos protagonistas del mismo. Tan pocos invitados pudieron resistirse a participar que hubo que improvisar deprisa y corriendo varias tandas más de ochos (echando mano de los esclavos del servicio) y así que ningún invitado se quedase sin jugar, algo que hubiera sido toda una desconsideración.

Precisamente era la hora de los postres, momento en el que quien más y quien menos se hallaba afectado por la bebida, cuando el emperador ponía en práctica sus mejores ideas, ésas que le hacían ser siempre el alma de la fiesta. Legendaria fue aquella en la que, con todos los invitados dentro, mandó cerrar las salidas del comedor e hizo soltar una manada de fieras salvajes a las que previamente había hecho arrancar los dientes y las garras, un pequeño detalle que desconocían los aterrados comensales y que acabó convirtiendo aquella amena velada en algo inolvidable.

10/05/2008

Violet Jessop

Filed under: Historia — Javier @ 10:13


Leyendo descubres una cantidad de historias que de otra manera resultan casi imposibles.

Os voy a contar el extraño caso de esta señorita:

Con 23 años Violet Jossep, comenzó a trabajar en la White Star Line, la compañía que construyo el Titanic, el Olympic y el Britannic. Como ya sabéis el más famoso de todos fue el Titanic, pero lo que quizás no sabréis es que los otros dos corrieron la misma suerte que el famosísimo trasatlántico… los tres acabaron en el fondo del mar.
Primero se enroló en el Oceanic. Allí no le ocurrió nada, pero más tarde y con ganas de aventura (y la tuvo) lo hizo en el Titanic, que como sabemos corrió peor suerte, puesto que superó en muertes a sus dos “hermanos”. Violeta fue uno de los 700 supervivientes y no solo eso, si no que tomó a un bebé abandonado en cubierta en sus brazos y lo llevo con ella hasta un bote salvavidas.
Pero creéis que la chica se paró ahí, no por Dios, se enroló de nuevo en la tripulación del Britannic como enfermera, ya que el barco era un buque médico que solo transportaba soldados heridos… al que hundió un torpedo, por supuesto Violet se salvó y si pensáis que sobrevivir a esas dos tragedias había sido suficiente os equívocas, la joven Violet se embarco de nuevo en el Olympic como camarera, justo en el viaje en que este barco sufrió su hundimiento,

3 de 3.
A los 63 años se retiró por fin a una casa en Suffolk hasta que en 1971 murió de un ataque al corazón. Pero aún en tierra firme Violeta no pudo olvidar fácilmente sus “aventuras” marineras. Una noche en su casa, sonó el teléfono y cuando constestó, la voz de una mujer le pregunto. “¿Es usted Violet Jessop, la mujer que salvó la vida de un bebe en el Titanic?”, a lo que ella constetó: “¿Sí, pero quien es usted?. La mujer se rió y dijo: “Yo soy ese bebe” y colgó.

Algunos pueden pensar que fue una broma, pero cuando le preguntaron a Violet, esta dijo que era imposible, ya que solo ella conocía la historia de ese bebe salvado… que nunca la había contado a nadie.

Leído en “Los grandes misterios de la Historia” Plaza & Janes 2007

04/04/2008

Martin Luther King

Filed under: Historia,Politica — Javier @ 16:20
Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.

Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de “fondos insuficientes”. Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, “¿Cuándo quedarán satisfechos?”

Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que “la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente”.

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño “americano”.

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: “Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”.

Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, “Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad”. Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! “De cada costado de la montaña, que repique la libertad”.

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: “¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!”

Washington, DC
28 de agosto de 1963

31/03/2008

Hace 62 años…

Filed under: Fotografía,Historia — Javier @ 08:08

Estaba saliendo del metro en Times Square y, desde lo alto de las escaleras, una enfermera me dijo que se sentía muy feliz por mi. Le pregunté ‘¿Por qué?’ y ella dijo ‘La guerra ha terminado, podrás volver a tu casa’

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