El cielo puede esperar

05/10/2010

Pero tu por aquí?

Filed under: Actualidad,Libros,Politica — Javier @ 21:45
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Sí y un martes semi aburrido me ha costado.
La vida de padre, amigos, la vida de padre no solo es dura, es muy cansada. Desde luego el placer y las alegrías son mucho más grandes que todo lo pesado o cansado de esta nueva vida. Echo de menos el escribir y descargar tensiones por aquí, pero realmente hay noches en las que solo me apetece tumbarme en el sofá y dormirme viendo un capítulo de “Futurama” o de “Como conocí a vuestra madre”.
He estado en Barcelona en el Liber por primera vez en mis 17 años en el mundo del libro. Me han soplado que esta feria tiene los días contados. El hecho de que cada vez más editoriales se dediquen ellas mismas a distribuir a sus clientes hace que los distribuidores y librerías tengan poco que pescar en ese mercado. Los editores de libros digitales ya proliferan como setitas en el mundo de Gutemberg. “Te publicamos tu libro y te lo ponemos a la venta”. Se acaba el coste de impresión, el de distribución, publicas tu libro, panfleto, poesía o lo que sea y para adelante. El porcentaje establecido para los derechos del autor en el papel ronda el 12%. Supongo que acabará por ser parecido en el digital.
Es complicado igualmente. Si ya en papel con sus gastos, se publica lo indecible imaginemos en edición digital. Hay mucho autor con “Obras Maestras” pendientes de su lugar en el ciberespacio.

“El 29 yo estuve allí” se podría decir después de caminar tranquilamente durante casi 3 horas desde el recinto Sur de la Fira hasta plaza Cataluña, donde unos cuantos simpáticos “antisistema” se enfrentaban a otros pocos pero igual de simpáticos “antidisturbios”. Lo de “anti” está de moda oiga.
Es curioso que esos antisistemas, solo piden….. no sé que piden. Por que la huelga se pide algo, a favor o en contra hay algo que reclamar, pero esta gente no. ¿Amor libre, bajada de precios, condones gratis, legalización de droga?

Leía una pancarta enorme colgada en pleno edificio “okupado” que “El patrón nos explota”. TOMA YA!!!!
El patrón, es como hablar de el amo de los esclavos. Amigas y amigos, que el tiempo ya ha pasado, que los malos, los explotadores son las empresas que con contratos basura se aprovechan de jóvenes. Pero cortar a todos los empresarios por el mismo patrón me parece excesivo, yo que me gasto más de 3000 Euros cada mes en mis trabajadores y yo que tengo que pagarles igualmente en caso de que mi empresa entre en quiebra. Todo esto me parece justo, mucho, coñe yo soy el que tiene el negocio, el que asumo gastos, el que tengo beneficios, pérdidas, el que me arriesgo, el que paga el agua, la luz, cosas así.

Pero sí, es justo y os confieso que yo hubiera secundado la huelga en caso de ser un trabajador eventual o fijo.

Pero escucho de la izquierda más antigua que no, que esto no se hace así, pero no les escucho decir QUÉ harían ellos. Y no escucho a la derecha más antigua, pero nada, nada de nada, solo recordar los millones de parados que hay en España (culpa del presidente del gobierno de turno, que es el que contrata a esos millones de parados) o de que estamos en crisis (culpa de las PyMES que tanto han especulado con el mercado de….. bolígrafos)

Divago, esto de ser padre te hace más mayor y más cascarrabias, lo sé y lo admito.

Bueno, me he desahogado un poquito. Espero no salpicar a nadie.

Paz

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23/08/2010

Ese archivo tan caro

Filed under: Libros — Javier @ 22:11
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A estas alturas a nadie se le escapa que el famosísimo boom del libro electrónico es más un bluff que un boom. A mi no se me escapa que los auténticos impulsores de esta nueva moda son los fabricantes del hardware (Sony, Amazon, Google), esos que a los dos meses de comprar tu (aún caro hoy) aparato sacarán una versión 2.0 con 3G y color y te joderán el alma (y si eres fiel, el bolsillo).
Hoy no voy a hablar de los aparatitos, no, eso ya lo he hecho más de dos veces y no quiero pecar de pesado. Hoy voy a hablar de los lumbreras de Libranda y de los no menos lumbreras de los editores.

Antes de entrar a despotricar contra mi propio gremio, el mismo que me da de comer y, en una perfecta simbiosis, al que yo doy de comer, quiero recordaros a los genios de Apple. Estos chicos descubrieron que más vale vender mucho y barato que poco y caro. Aunque parezca que una canción que cuesta 0,95 Euros es barata… ¡¡¡es un pijo de cara!!!, esa ley de marketing que se basa en que da igual lo que vendas, hazlo con un precio que parezca escaso, esa ley es la que debería de primar en toda la industria del ocio que, irremediablemente, se está hundiendo.

El gremio de la música no se quiso bajar de la burra y por el mismo precio ofreció más cosas en los CDs, posters, pases VIP para la página web del grupo, series limitadas, etc, etc, pero no, la gente quiere el material y lo quiere barato, mucho. Siempre mantuve que por lo que les cuesta a las grandes casas discográficas producir el soporte, deberían de sacar varias ediciones: mini, media y completa y poner precios muy asequibles.

Me voy por las ramas.

Ahora quiero revelaros algo: Los libros digitales no bajarán más de un 40% de su precio en papel. Calculamos sin maquinita que un libro en papel de unos 25 Euros en digital costara nada más que…. 12 Euros. Y claro tu piensas “¿¿¿12 Euros por un archivo en PDF???” Sí amigas y amigos.
¿Véis futuro en esto?
¿Véis futuro en un negocio donde sin los e-books, ya los libros estaban navegando por la red antes de que salieran en papel?

Yo no.

No se que lumbreras de marketing han contratado estos magnates de las editoriales, pero se la ha metido hasta el fondo.
Pero lo que es peor, es que los editores y autores están de acuerdo. ¿Para quá vamos a bajar mucho los libros? Hay que seguir ganando dinero, mucho, sí, sí, sí.

No, creo que se equivocan y desde este blog quiero hacer de futurólogo y lanzar una premonición al viento: Libranda acabará bajando un poco más los precios de los libros, pero mantendrá la mayoría de precios caros… regalando alguna cosa.
No les saldrá la campaña y lo siguiente que harán será comenzar a vender ellos mismos en su página, puenteando a las librerías.
Se darán cuenta de que no, de que no van a ninguna parte, pero la verdadera solución no la verán y seguirán buscando soluciones del estilo poco-caro.

Pero no.

El futuro es incierto queridos lectores. Espero que algún lumbreras de los antes mencionados abra un poquito los ojos.
Por el bien de todos.

16/07/2010

Egolásticos

Filed under: Ensayo,Libros — Javier @ 09:29
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Entiendo que cuando creas algo, te tengas que sentir orgulloso, pero ese orgullo no debe superar nunca ni la calidad ni el esfuerzo real que te ha costado parir tu creación. No por que no se lo merezca, no, si no por que como tu, hay otros creadores, mejores y peores que han sufrido lo mismo, menos o más, que tu para parir su creación.

Esta pequeña introducción viene a cuento sonbre lo que llevo viviendo desde hace algunos años, exactamente 10, desde que tengo una librería en condiciones de ser denominada “importante” en mi pequeña ciudad.

Por ella han pasado autores, editores, distribuidores, comerciales y, como es lógico, todo el mundo quiere ver sus obras (o creaciones) en primera linea… y hasta ahí podíamos llegar.

Recuerdo una editorial cuyo catálogo no llegaba a los 30 títulos, y de esos treinta libros ninguno se había vendido decentemente. Esta editorial pasó por la franja norte para ver como estaban colocados sus libros en las distintas librerías que llevaba su distribuidor. El pobre comercial, como todos en estos casos, nos rogó que colocáramos algunos libros en el escaparate, bien visibles para regocijo (falso e irreal) del editor. Pues después de la visita de rigor, al día siguiente se pasa el pobre comercial cabizbajo y me dice que el editor de esa pequeña e invendible editorial se había marchado molesto por que no había visto suficiente presencia de su catálogo en la librería o en las estanterías principales de mi librería….

Eres un caballero, vives de vender libros de otros, pero hay muchos libros, muchísimos y no puedes decirle a esas editoriales que solo se miran su entrepierna y piensan: “es la más grande de todas…. DIOS SÍ, SÍ, SÍ” ¿En qué nos basamos, caballero?, le preguntaría yo.

He hecho un cálculo sobre qué superficie debería de tener mi librería para contentar a todos los autores, editores y distribuidores que me pasan a visitar y así a groso modo, serían 5 campos de fútbol, con sus respectivas estanterías y escaparates bien cubiertos de sus libros.

Lo entiendo, lo entiendo todo, sé que han sufrido mucho para que les editaran su libro, sé que viviran de ello y sé que su paquete es más grande que el de los demás…. pero no, no, no y no.

Por desgracia en este país hay dos cuotas de mercado en lo que se refiere a ventas de libros: La del comprador compulsivo, que se acerca a cualquier libreria y ve una pila de 9837402938402 ejemplares y se lanza a por ellos, aunque sea un zurullo de libro; este comprador representa el 70% de los lectores de este país. El restante 30% es el que va a la librería, ojea, pregunta (sí, el librero suele aconsejar bastante bien, no se nos olvide) y se lleva algo que realmente le ha convencido.

Y usted, autor que se piensa que Reverte es una mierda, que Ken follet apesta y que la postmodernidad de lo que escribe es “lo más”, bohemio, sin ducharse, con el pelo grasiento y con el cigarro en la mano, con esos andares mezcla de Bukowski y Panero… Sí, usted que le interesa más el “Yo tengo publicados 7 libros” que el “sí, han gustado bastante”. Por favor, déjeme llevar mi librería o puesto como yo crea conveniente, que usted sabrá escribir… pero yo sé vender. No se meta en mis asuntos, que yo no me meto en los suyos.

La vida bohemia, está pasada de moda, desde que, por desgracia, el neoliberalismo neocom se implantó en el mundo. Lo siento, lo siento mucho…. pero algunos tenemos seguir comiendo.

09/04/2010

A calzador

Filed under: Libros — Javier @ 19:06
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He asistido a una interesante charla sobre el futuro del libro y su digitalización en Oviedo a cargo de Agora 21 y de la Asociación de Escritores Asturianos y he sacado algunas conclusiones que antes no era capaz de ver.

La primera y más importante es que el mundo editorial vive lo que podemos llamar un momento de incertidumbre total. Entre las dudas que me asaltan están: ¿Saldrán a la vez la edición impresa y la electrónica? ¿Se venderán los lectores tipo Kindle o serán los reyes del mercado los iPads y sucedáneos que te dan muchas mas opciones de ocio (vídeo, fotos, etc)? ¿Que formato usarán los lectores de los libros?

Pero vamos a pasar a los números que siempre se entienden mejor:

Según diferentes estimaciones, en España podrían haberse vendido ya alrededor de 100.000 e-readers. Un 500% más que el año pasado. Porcentaje este altamente inservible teniendo en cuenta que la existencia de estos aparatos en el 2008 era prácticamente nula. Amazon presume de que en el 2009 ha “servido” por primera vez más e-books que libros en papel. Lo que no dice es el porcentaje de títulos regalados que hay dentro de ese récord y que no es otro que el 65%. Con lo cual la “venta” real de e-books se cae por los suelos. En los todopoderosos EEUU la facturación de los libros electrónicos ha llegado a un 1,50%, cifra irrisoria donde las haya. No penséis que en el viejo continente se ha avanzado mucho más, no se ha superado el 2% del total.

Os expongo estos números bastante clarificadores para que quede claro que hoy por hoy el famoso “boom” de los e-books no existe.

¿Y por que no dejamos de oírlo por todos lados?
Todos los presentes en la charla coincidimos en la respuesta: Las grandes multinacionales electrónicas han empezado a “trabajar duro” para hacernos creer que esto es así. Son ellas y no las editoriales, los autores, los distribuidores o los libreros los que más empeño ponen en hacerse notar y que esto despunte.
A calzador y entre ceja y ceja.
Son ellas las que nos venderán un aparato V. 0.5 y al año siguiente sacarán la V. 0.6 “obligándonos” a cambiarlo. Son ellas las que los problemas de las descargas gratuitas no perjudicarán, es más estarán encantadas.

Se habló de los años que pueden pasar hasta que la convivencia entre papel y digital llegue a igualarse. Unos creían que 15, otros que menos de 10 y algunos hablaban de solamente 5.

Pongamos algunos ejemplos pasados:
El vinilo tardó más de 20 años en desaparecer.
El vídeo tardo 20 años.
La casete duró otros dos decenios.
El CD de audio está agonizando y han pasado otros 20.
El DVD lleva unos 4 años anunciando que se queda corto.

El libro lleva entre nosotros siglos y me cuesta creer que vaya a desaparecer literalmente hablando. Mi opinión es que para que los dos convivan en un 50% de facturación real pasarán no más de 15 años. Hoy por hoy no me consuelan esos románticos que dicen que el olor, tacto y demás virtudes del papel no van a morir, por que estoy absolutamente seguro que los amantes del vinilo hablaban de las mismas virtudes cuando apareció ese pequeño circulo plateado con un agujero en medio llamado CD.

Quiero recordar que siempre que escribo sobre este tema, lo hago desde el punto de vista de un librero que vive de vender libros en papel y que sospecha que su negocio puede acabar como el de las tiendas de música a largo plazo.

Hubo un tema que me pareció más curioso que preocupante en la charla y era la “pacifica” discusión que tenían los autores con los editores. Es interesante como el autor desde que ha explotado esta cuestión digital ha empezado a preocuparse en demasía por “sus contratos”, “sus derechos”… No creo equivocarme cuando pienso en el refrán “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar” y es que las descargas gratuitas están acojonando al persona (a mi también, no voy a ser fariseo) y el mayor temor que tiene el autor es que les pase como a los músicos: “Ya no vendo por que todo está gratis en el ciberespacio”.

“Revisiones de contratos” pedía el autor, mientras la editora asentía con una sonrisa más que irónica a sus peticiones. Me suena que esta batalla va a sonar fuerte en los próximos días.

Por hoy ya está bien de tanta tecnología

24/03/2010

Completamente de acuerdo con Rafael Reig

Filed under: Ciencia,Libros — Javier @ 21:36
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Cuando yo era pequeño circulaba la leyenda de que la NASA estaba gastando millones de dólares para fabricar una herramienta de escritura que pudiera utilizarse en condiciones de gravedad cero. Los mejores físicos norteamericanos buscaban la forma de poder escribir boca arriba. Probaron con propulsión atómica, aceleradores de partículas, bombeo hidráulico… pero cada solución creaba más problemas de los que resolvía. De pronto llegó la terrible noticia: ¡los rusos se les habían adelantado: ya tenían un prototipo con el que Yuri Gagarin iba a ponerse en órbita! El mejor agente secreto consiguió robarlo y, cuando abrieron el paquete en el Pentágono, ¿qué era lo que iban a llevar los astronautas rusos? Un lápiz, por supuesto. Me acuerdo mucho del lápiz espacial cada vez que me hablan del libro electrónico.

Leer es demasiado barato y sencillo (desde el punto de vista empresarial). Los libros no son caros y, por si fuera poco, se pueden prestar, sacar de una biblioteca, comprar usados en una librería de lance, etc. Además no se estropean: yo le leí a mi hija el mismo ejemplar de Mark Twain que nos leyó mi madre a todos los hermanos. Ese Tom Sawyer de tapas amarillas lo hemos leído ya, por el mismo precio, más de treinta personas. Impreso en 1944, aún sigue «funcionando». Así no hay quien haga dinero a espuertas, ¿verdad?

Es cierto que los costes de producción han caído mucho, la imprenta no es lo que era, pero incluso así vender libros resulta caro: hay que distribuirlos, gestionar devoluciones, almacenarlos, destruirlos, etc. Es un buen negocio, pero nunca suficiente para la avaricia empresarial. ¿Cómo podríamos ganar aún más? Ésta es la única pregunta a la que responde el e-book.

Hay que consumir más. Por supuesto que no se dirige a las necesidades reales de los lectores, que no son ningún misterio: más bibliotecas, más ediciones de bolsillo, más mercado de segunda mano, una Editora Nacional, más bibliotecas escolares, etc. Ningún lector que no sea un mentecato necesita almacenar 70.000 títulos.

Hay pocos lectores mentecatos, por eso la clave está en conseguir, en lugar de lectores, clientes. ¿De libros? No, por favor, eso no es negocio. El lector medio no creo que compre más de cinco o seis libros al año y así no se hace dinero a lo grande. Hay que consumir más, mucho más. La gran idea es cobrar por los cacharros. Si en lugar de libros baratos, que se prestan y se leen en bibliotecas, y que no se estropean, podemos vender un soporte caro y que haya que cambiar cada año, con versiones incompatibles entre sí, que se estropee con facilidad (la famosa obsolescencia programada), que no se preste, que no se pueda leer en una biblioteca… ¿no sería un negocio redondo? ¿A que sí? Y nada de distribución, camionetas, almacenes, libreros, tipos que hacen huelgas o piden aumentos de sueldo… ¡cacharros fabricados en Taiwán y a hacer caja! ¡Ahora sí estamos hablando en serio de hacer dinero!

Todos sabemos cómo funciona esto: versiones nuevas cada año, todas incompatibles entre sí, duración mínima, averías. Es imposible leer lo que escribí en Wordperfect y grabé en esos discos blandos que ya no valen para nada. Si encuentro en un cajón una casete, enrollo la cinta con un boli Bic y ¡aún suena! Prueba a meter un CD en una mochila y que recorra Europa en Inter-Rail: a ver si funciona treinta años después. ¿Han conseguido ya un simple cargador universal para móviles? Mis (conjeturales) nietos podrán leer el mismo Tom Sawyer, pero tendrán que comprar su propio cacharro.

Manda quien manda. Para las necesidades de los lectores ya existe el libro, pero da más dinero la ferretería: vender cacharros. Ahora sólo hace falta convencernos de que esos cacharros responden a una necesidad que los lectores sentimos, aunque (todavía) no lo sepamos. Ahora nos van a abrir los ojos: lo mejor es un boli antigravedad de la NASA para escribir tumbados, porque el lápiz es demasiado barato.

Sé que no hay discusión y el libro electrónico se impondrá: manda quien manda. Lo que no entiendo es la servidumbre voluntaria ni por qué tenemos que aplaudir como papanatas o ayudarles a convencernos. ¿Alguien se cree que, en el fondo, lo hacen todo por nuestro bien?

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